viernes, 13 de julio de 2012

LOS Agüizotes de Masaya.


La anciana se sienta frente a la media luna que forman los niños sentados a su alrededor. La única luz que ilumina el lugar es la que sale de la boca del candil en forma de lengua de fuego. El humo del gas se mezcla con el olor frío de la noche que se cuela por las rendijas de las paredes de la sala. Ellos aguardan quietos en el piso, calentándose hombro a hombro y tomando del tibio que pasa de mano en mano en una jícara.
“Todos los días al anochecer ella se desnuda y recita la oración de la noche”, cuenta la mujer de voz quebradiza. “Abajo carne, abajo carne, repite y frente a un huacal vomita su alma, las carnes se despegan de sus huesos y las deja nadando en mostaza hasta que regresa y realiza nuevamente el ritual para revertir los efectos. Con un silbido agudo la Cegua sale a cazar por las calles a los hombres infieles, borrachos y fiesteros, los seduce con su esbelta figura y hermoso cabello. Pero cuando los tiene de frente muestra la calavera de caballo y la carne podrida que tiene por rostro, el cabello se vuelve cabuya y los hombres enloquecen, se ponen babosos... quedan jugados de cegua”.
 El último viernes de octubre, todos los años, decenas de ceguas invaden Masaya. No se desnudan, no vomitan el alma, ni dejan caer sus carnes. Mujeres, hombres y niños toman sus máscaras y vestidos con grandes cotonas blancas o negras salen a celebrar al ritmo de sones de toros perfectamente ejecutados por los “chicheros” o filarmónicos. Después de las ocho de la noche convierten las calles en un festival negro con destellos de fuego, pintado de “sangre” y mil rostros, uno más monstruoso que el otro.
Los agüizotes son una fiesta popular en la que las leyendas y espantos de Masaya y Nicaragua se dan cita para revivir una tradición indígena que refleja la imaginación, las creencias y la historia de un pueblo que construyó un mundo mágico a partir de las realidades de su época. ¿Qué queda realmente de la tradición?


Año con año Monimbó, un barrio y comunidad indígena de Masaya, se viste de fiesta y encabeza lo que para ellos es una de las expresiones y lucha por mantener la identidad de su pueblo.
“Mi religión y mi ideología no me permiten participar en estas fiestas, pero no te puedo negar que los agüizotes son una tradición rica en historia, al igual que El Gran Torovenado del Pueblo”, dice doña Alma Inés Zepeda.
Su padre, Raúl Zepeda, un telefonista de profesión, inició hace más de 25 años un trabajo que además de mantener a su familia, fue abonando en cada pincelada a sus máscaras de papel maché, la identidad de esta tradición dándole rostro y vida a los agüizotes de Masaya. Hace tres años que murió pero su talento y esfuerzo están presentes en cada una de sus obras.
La sala de su casa parece un ropero gigante del que cuelgan cotonas blancas y negras de todos los tamaños, disfraces de esqueletos, trajes de tuza y de fantasía. A unos pasos más, muebles con más de 200 máscaras de espantos de todo tipo: la chancha bruja, la mocuana, el padre sin cabeza, la cegua, los viejos del monte, los cadejos, la carreta náhuatl y una larga lista de “cabezas” de animales y otros raros personajes que van desde el mismísimo diablo hasta el lunático guasón.

 El Gran Torovenado del pueblo es la fiesta que recrea un teatro popular en el que se mezclan viejas tradiciones con elementos animales propios del origen de la fiesta, con sátiras de personajes populares y políticos.
“Él era un artista nato y profesional, para elaborar cada una de sus piezas se documentaba, leía y buscaba en la memoria de la gente descripciones de los personajes y la historia de la tradición para recrearla de la manera más fiel posible”, cuenta Alma Inés, la mayor de sus hijas.
“Antes la fiesta era la ‘noche de apante’ o espantos, siempre el último viernes del mes de octubre, salir a las calles en procesión a espantar las ánimas perdidas. Los indígenas celebraban a sus muertos el noveno día, se pintaban y se vestían de negro y salían en la procesión del candil. Ellos recorrían esa noche las calles que el muerto solía visitar para espantar el espíritu, sobre todo de las almas que andaban penando, se reunían en Monimbó y hacían una oración colectiva para el descanso eterno de sus familiares. Era un desfile solemne que iluminaba las calles con los candiles. Ahora todo ha cambiado”, se lamenta Zepeda.
Dentro de las fiestas patronales de Masaya, que se celebran desde agosto hasta noviembre, en honor a San Jerónimo hay una diversidad de actividades religiosas y populares, pero sin duda alguna entre las más pintorescas y llamativas están Los Agüizotes y El Torovenado del Pueblo.


Dentro de los personajes más cotizados de esta fiesta están las ceguas, chanchas y micas brujas, las mocuanas, zopilotes y los viejos y viejas del monte. En Masaya muchas familias elaboran máscaras artesanales y, aunque la demanda es grande para esta
El último domingo del mes de octubre quedó instaurado como el día de El Gran Torovenado del Pueblo. En este desfile desde el mediodía, figuran los promesantes con trajes típicos o disfraces tradicionales, pero sobresalen peculiares personajes que aparecen y desaparecen de acuerdo a la imaginación del pueblo. La fiesta es una especie de teatro callejero en el que se realizan representaciones y sátiras que van desde personas locales hasta grandes figuras del Gobierno o personajes internacionales.
De igual manera el último viernes de este mes los agüizotes ponen su peor rostro y salen de la Plaza Magdalena a las calles con gran algarabía. Corren, entran a las casas, asustan a los niños y a todo aquél que encuentren desprevenido. Bailan al son del Pájaro amarillo o Ese toro no sirve , piezas populares que los músicos van regando por las calles para embeber al pueblo con esta tradición.
Indiana y Alma Inés Zepeda, la menor y la mayor de las hijas del mascarero tradicional, reconocen que la tradición se ha trasformado de muchas maneras. Desde ir perdiendo el conocimiento de la historia o el verdadero sentido de las actividades, hasta olvidar algunos personajes e incorporar otros ajenos y hasta ponerlos a bailar con música moderna.


“La gente tergiversa las cosas. Hace unos 20 años salían con máscaras aunque fueren de cartón pero que representaban realmente la idea original. Veías desfilar a la muerte, el diablo, la taconuda, la llorona, la cegua, la mona o la chancha bruja... ahora muchos hasta de mariposas van. ¿qué tiene que ver eso con nosotros? Nada, ni eso ni las máscaras plásticas”, dice Alma Inés.
“El Torovenado originalmente era una promesa a San Jerónimo. Un finquero al que se le desaparecía su ganado y que le ofreció esta procesión con tal que acabara su problema. Al final apareció muerto un tigre y sus trabajadores salieron a la calle a celebrar, agarraron la cabeza de un toro y le pusieron ramas como cuernos; de ahí “torovenado”. Otros se pintaron, simularon ser todo tipo de animales, las mujeres con huipiles, canastos o morrales repartiendo flores o dulces. Luego, por el ingenio, la jocosidad y la picardía del nica se comenzó ridiculizando a los españoles, luego se disfrazaron de personajes del pueblo... Recuerdo que a mi papa hace tiempo le encargaron hacer máscaras de pulgas, chivos, cucarachas y monos, que correspondían a los apodos de algunas de las familias de aquí”.
¿Agüizotes del puebloo agüizotes jurídicos? No importa. Todos se suman a la fiesta. Lo que para muchos podría ser una segmentación de la celebración o una división por clases sociales, para don Silvio Ortega Centeno es sólo una manera más de unirse, disfrutar y difundir esta tradición.


Papel maché, pintura, talento y tradición. Mezcla perfecta para elaborar las máscaras artesanales que le dan rostro a los agüizotes. Jamey Plata Zepeda es uno de los dos nietos que continúan el trabajo de don Raúl Zepeda.
Describe al grupo de agüizotes jurídicos como un apéndice de la fiesta creado para darle mayor colorido y extender la celebración al centro de Masaya y en un horario vespertino para el disfrute familiar. Los agüizotes tradicionales los organiza el Torovenado del Pueblo y los agüizotes jurídicos nacieron hace más de 20 años por un grupo de abogados.
“Nosotros como capital del folclor nacional nos sentimos en la obligación de preservar las tradiciones, pero para poder hablar de toda Nicaragua debemos dar muestra de lo que tenemos, lo que somos, de dónde venimos”, señala Silvio Ortega.
“Cabe recalcar que nada tenemos que ver con ritos diabólicos o sectas, lamento mucho y hasta me molesta que algunos sacerdotes o pastores satanicen las tradiciones. Estas personas están cerradas en sus ideas que no los dejan analizar las expresiones y movimientos folclóricos del pueblo. Nuestros micos, ceguas, lloronas y mocuanas, todo tiene un trasfondo histórico que viene de la Colonia. La misma carreta náhuatl tiene una historia de terror que vivió nuestra gente, nada que ver con diablos ni locuras. La leyenda retrata esos bueyes que venían dirigidos por los conquistadores españoles y salían por las noches a buscar a los indígenas para trasladarlos como esclavos al sur. Imaginate la situación tétrica de una carreta que desde leguas provocaba terror con su ruido por lo que representaba. Eso causó un trauma grande en nuestro pueblo y la gente fue adaptando la historia y su manera de contarla en nuestras leyendas y tradiciones. Eso hay que valorarlo, defenderlo, preservarlo y difundirlo”.
Danilo Mora Luna es parte de los masayas que procuran mantener y promover la tradición. Él participa en los agüizotes del pueblo que año con año se toman las principales calles de Masaya en una especie de teatro callejero que va desde lo más tradicional hasta lo importado.
“Es importante poner especial cuidado en el relevo generacional, enseñarle a nuestro niños y jóvenes el amor por sus expresiones folclóricas, por sus tradiciones para garantizar que las costumbres se perpetúen, pero de la manera en que debe hacerse, fiel a la tradición”, sugiere Danilo Mora quien actualmente tiene bajo su Administración el Mercado Municipal de Artesanías.
“Es una lucha constante , hay cosas que se han perdido en el tiempo y la memoria, muchos folcloristas y tradicionalistas han muerto, ahora los agüizotes están absorbiendo al Gran Torovenado del Pueblo pero es porque la fiesta se ha hecho masiva y hay gente que lamentablemente se deja llevar por modas o costumbres extrajeras y mezcla nuestras leyendas con personajes de ciencia ficción que nada tiene que ver”, señala Mora Luna. “Otro fenómeno es que se quiere trasladar el folclor de Masaya a Managua, yo no veo mal que las tradiciones se compartan, siempre y cuando mantengan el sentido de las cosas, si no estamos destruyendo la identidad que nos queda”.
Para Haydée Palacios, folclorista nicaragüense y directora del ballet que lleva su nombre, la tarea no ha sido fácil pero es un orgullo como masaya haber llevado una adaptación de la tradición de los agüizotes a escenarios internacionales como el Festival Mundial de Folclor, donde la agrupación obtuvo una mención honorífica con esa pieza.
“Yo hice una investigación musical y en el lugar para poder recrear bien la escena, yo anduve en la calle como agüizote, sé lo espontáneo, sé las tradiciones que me contaba mi abuela, pero por la naturaleza dinámica del folclor debía conocer las trasformaciones que había tenido este baile”, cuenta Haydée Palacios.
“Ahora mucha gente lo hace y está bien, no importa que copien, pero que lo hagan bien, que se eduque en las escuelas, que se enseñe a los niños las leyendas como piezas narrativas de nuestra historia, que se invierta más en la promoción de los valores e identidad nacional. Managua puede absorber a Masaya, no sólo en territorio, también en el aspecto cultural y no hay que verlo como una rivalidad sino como una manera de esforzarnos por mantener el folclor y cada una de sus expresiones. Retomando los bailes, las antiguas recetas, las piezas musicales tradicionales y todas las historias que deambulan en las memorias de nuestros abuelos, historias que ellos mismos aprendieron de la voz de sus ancestros en las noches en que las familias se reunían a compartir a la luz del candil”.
CREDITO.LA PRENSA/  LIC:RENE DAVILA /261011

Festividades religiosas en Nicaragua


Nacidas del fervor religioso nicaragüense, durante el fin de año también se celebran tradiciones regionales vistosas y populares.
Lavada de la Plata: Una de las más grandes y concurridas es la “Lavada de la Plata”, que se realiza en El Viejo, Chinandega. Durante esta tradición cuyo día es el 6 de Diciembre, miles de personas de casi toda Nicaragua y países vecinos llegan a la Basílica de El Viejo. Luego de la misa de las 9 de la mañana, la imagen local de la virgen que data de los primeros años de la colonia española, es descendida de su camarín y comienza el lavado de piezas de plata (monedas, copas, platos) que conforman el tesoro de la virgen y que han venido siendo entregados por devotos desde hace varios siglos.
En la lavada participa un grupo de señoras y el párroco. Toda la gente en el interior y exterior de la basílica participan rezando u observando el lavado, que simboliza la limpieza de impurezas del espíritu.
Procesión de la Virgen: Otra tradición más extendida es la procesión de la Virgen, realizada por diversas iglesias en ciudades y pueblos de Nicaragua. En cada una de esas iglesias la imagen de la Virgen es descendida solemnemente, y esta comienza a recorrer barrios en una procesión multitudinaria. Esto se realiza durante nueve días, que culminan generalmente el 8 de Diciembre, día de la Virgen.
Las Posadas: En MasayaGranada y otros pueblos se realizan también “Las Posadas” o “Pases del Niño Dios”. Desde algunas iglesias, el padre y otros devotos acompañan a niños disfrazados que representan a José, María y algunos pastorcitos. Estos llegan hasta la puerta cerrada de una casa cuyos propietarios saben de antemano de su llegada. Los niños cantan coplas pidiendo posadas porque “María va parir”, y desde adentro les responden con coplas negándoles la entrada, a como ocurrió en Belén según la Biblia. Finalmente la puerta se abre y los pequeñitos y concurrentes pueden entrar. Se repite en diferentes casas durante nueve días.
Pastorcillas: Otra vistosa y concurrida procesión de Masaya es la de las Pastorcillas, que se realiza el 20 de Diciembre. En ella, una parejita de niños vestidos de José y María caminan seguidos de dos largas filas de pequeñas niñas (entre 5 y 10 años), vestidas todas de pastorcitas bíblicas con canastitas y bastones. La procesión es acompañada por los familiares de las niñas y otros concurrentes, y se desplaza a partir de las seis de la noche por las principales calles de la ciudad.
Fiestas Patronales: En otros sitios de Nicaragua, el fin de año coincide con las fiestas patronales. En el municipio de Catarina, del departamento de Masaya, se celebra el 30 de Diciembre las fiestas de San Silvestre, durante las que se realiza una procesión detrás de la imagen del Santo, la cual recorre todo el pueblo. Hay mucha alegría, música y fuegos artificiales.

Las tradiciones de origen católico fueron traídas a Nicaragua por los colonizadores españoles, y luego fueron enriquecidas y diversificadas durante el proceso de mestizaje. Pero veamos aquí los antecedentes de tres de estas festividades.
En el año de 1562, un español que viajaba a Perú se vio obligado a permanecer cierto tiempo en el puerto de El Realejo, Nicaragua, a causa de una tormenta tropical. Se trasladó al cercano pueblo de El Viejo mientras el clima mejoraba. 
Además de su equipaje, el hombre cargaba con una hermosa imagen de la Virgen María, la cual colocó temporalmente en la basílica local, siguiendo su devoción personal. La presencia de la imagen fue conociéndose rápidamente en la región y muchos mestizos e indios llegaron a rezarle y venerarla.En poco tiempo la virgen fue muy popular, tanto, que cuando el propietario decidió que era momento de partir y llevarse a su virgen, mucha gente llegó a despedirla con tristeza al puerto. Una nueva tormenta provocó el retorno del barco recién salido, por lo que el noble y la virgen tuvieron que regresar a El Viejo. Esto fue muy celebrado por los pobladores y el señor asumió que era voluntad divina que la virgen permaneciera en el pueblo, por lo que decidió dejarla ahí y partir sin ella. Actualmente, la imagen es muy venerada en toda Nicaragua y es la misma cuyo tesoro de plata se lava el 6 de diciembre en El Viejo.La Purísima, según antiguos documentos, nace en la ciudad de León a inicios del siglo XVIII. Los monjes del convento San Francisco atraían con caramelos y frutas a niños y devotos para rezarle en grupo a la virgen. Pronto la concurrencia fue tan enorme que los religiosos sugirieron a los asistentes que empezaran a celebrar en casa los cantos y rezos a la virgen. La tradición se pasó a Granada y Masaya, y luego a toda Nicaragua.Según información de las organizaciones católica en Nicaragua, La Gritería inicia en el año de 1857 cuando monseñor Giordano Carranza instó a los devotos de la virgen a “gritar” de casa en casa, en todo León, la Purísima Concepción de María. La tradición se extendió y pronto algunos compositores crearon los cánticos que actualmente se usan.
LIC:OSIRISMELISA DAVILA.

jueves, 3 de mayo de 2012

WILMOR LOPEZ Y SU TRABAJO SOBRE LA MUSICA FOLCLORICA NICARAGUENSE.


Presentación del trabajo presentado por Wilmor López en un album de 2 cds en que se recopila la esencia de la música nicaragüense.



LIC,JOSE HUMBERTO DAVILA /010412

sábado, 4 de febrero de 2012

LA DELICIOSA CREMA DE AYOTE.


DENTRO DE LOS PLATOS TÍPICOS DE NICARAGUA ESTA LA CREMA DE AYOTE. EL AYOTE ES UNA CUCURBITÁCEA QUE SE ENCUENTRA EN TODA NICARAGUA,POR LO TANTO ESTA AL ALCANCE Y CON ELLA SE PUEDE PREPARAR UN DELICIOSO PLATO NUTRITIVO A BAJO COSTO.
INGREDIENTES:
- 2 libras de ayote maduro pelado y cortado en cuadros. - 2 ramas de apio. - 1 cebolla grande. - 1 chiltoma de rellenar. - 1 moño de hierbabuena. - 1 moño de perejil. - 1 tomate grande. - 3 cubitos de pollo o res. - 1 manzana (opcional) - 2 litros de agua. - 1 taza de crema. - 1 taza de leche. - 1 cucharada de nuez moscada. - Sal y pimienta al gusto.

Preparación


Se pone el ayote a cocer en los dos litros de agua con todos los ingredientes, menos la leche y la crema. Después cocinar por unos 35 minutos hasta que el ayote esté bien cocido. Licuar todo y poner de nuevo en la olla. Agregar la leche, crema, salsa inglesa, nuez moscada, cubitos si lo necesita. Puntearla con sal y pimienta. Servir caliente y espolvorearle perejil picado. Se acompaña con rodajas de pan baguette, ligeramente enmantequilladas y medio tostadas.
 

LIC.RENE DAVILA

lunes, 14 de noviembre de 2011

PLATOS TÍPICOS TRADICIONALES DE NICARAGUA.

El arte culinario nicaragüense se remonta a tiempos precolombinos, a como lo atestiguan los nombres de algunos de sus más conocidos platos. Luego, durante la conquista y colonia española, la unión de dos razas y dos culturas dio como resultado un menú criollo peculiar, creativo y variado, en el que se usan ingredientes interesantes y del que forman parte desde sopas y carnes, hasta dulces de diversos tipos.

El Vigorón: este plato conserva su origen en la ciudad de Granada, en donde se preparan muy exquisitos. En un plato cubierto por una parte de una hoja de plátano, se colocan yuca cocida, chicharrón y una ensalada de repollo y tomate.
El Indio Viejo: se cuece carne de res con cebolla, ajo, chiltoma y tomate; el caldo se conserva para después. Aparte, se humedecen varias tortillas con agua y se muelen hasta formar una maza. La carne se desmenuza y se fríe junto con las verduras y la masa, y se agrega jugo de naranja agria. Luego, se cuecen en el caldo.
El Gallo Pinto: se come en todas las casas de este país casi a diario y es tomado como símbolo nacional. Se compone de una mezcla de arroz frito con cebolla y chiltoma (conocido como pimiento) y frijoles rojos cocidos con ajo. Se mezclan muy bien y se vuelven a freír en conjunto.
El Nacatamal: se prepara una masa con maíz molido y manteca, la cual es rellenada con carne de cerdo o gallina adobado en trozos medianos, arroz, papas, tomate, cebollas, chiltomas, todo en rodajas. Este preparado se envuelve en hojas de plátano (no comestibles) y se amarra con mecate fino, lo que le da una presentación parecida a una almohada. Dentro de la hoja se coce durante cinco horas y se come caliente.

LIC:RENE DAVILA /121111

martes, 25 de octubre de 2011

MUSICA FOLKLORICA NICARAGUENSE.




Canciones Nicaragüenses interpretadas por el Coro del Banco Central de Nicaragua
  
  
Música Popular
 


Corridos Nicaragüenses
Romances Tradicionales Españoles
Canciones Líricas
Marimba I
Marimba II
Marimba III
Sones de Toro o Cacho
Música para Violín y Guitarra
Canciones Miskitas
Guitarra sola 
El Toro Guaco 
Baile de la Yegüita
La Purísima I
La Purísima II
Sones de Pascua
Villancicos
El Güegüense o Macho Ratón
LIC:RENE DAVILA / 251011

domingo, 9 de octubre de 2011

LA ARTESANÍA DE SAN JUAN DE ORIENTE.

San Juan de Oriente es uno de los nueve municipios del departamento de Masaya en Nicaragua. Se ubica en la Meseta de los pueblos a 41 kilómetros de Managua por la carretera a Masaya. Pertenece al corredor turístico de Los Pueblos Blancos. Es un pueblo de ascendencia indígena y con mucha historia. Su mejor baluarte es la elaboración de piezas de cerámica precolombina, contemporánea y utilitaria.
La mayor actividad económica es la elaboración y comercialización de la cerámica. Las diversas escuelas familiares compiten por ofrecer la mejor obra al mejor precio. Otras actividades son la agricultura, el comercio en general y el trabajo ocasional.
El atractivo primordial es la oferta de cerámica artesanal que en el lugar se elabora con diversidad de técnicas y diversas escuelas familiares que presentan una gama muy variada de obras de caracter utilitario y artísticas. El 23 de junio se celebran las fiestas patronales dedicadas a San Juan Bautista.


CREDITO: VOSTV      //LIC:RENE DAVILA /021011